Rosas de sangre han florecido,
reviven en tu cuerpo la pasión.
Francisco, de amor estás herido,
las manos, los pies y el corazón.
1.- Tus manos que acogen a los pobres y
parten su pan con el mendigo. Yo quiero
también amar a todos, ¡Ya puedes, Señor,
contar conmigo!
2.- Sembrando la paz y el bien caminas,
y yo, sembrador, iré a tu lado. En ti el
Evangelio es carne viva y Cristo otra vez
crucificado.