SAN FRANCISCO, SAN FRANCISCO,
JUGLAR Y POETA DE AMOR,
HAS SABIDO ABRIR CAMINOS
DE HERMANDAD Y LIBERTAD.
SAN FRANCISCO, SAN FRANCISCO,
DULCE ENAMORADO DE DIOS,
HAS ABIERTO UNA ESPERANZA
A NUESTRA HUMANIDAD.
Un día fuiste guía
y alboroto de tu ciudad,
siempre joven, siempre alegre,
sin pararte mucho a pensar:
que es mejor servir al Señor
que a un pobre esclavo,
que es mejor servir al Señor,
por amor, por amor.
Te hiciste hermano humilde
de los pobres de tu ciudad,
del leproso del camino
y del lobo del lugar.
Repartiste al mundo amistad,
consuelo al hombre,
repartiste al mundo un cantar
de amor, de amor.